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sábado, 28 de marzo de 2009

Aeleria (perros azules)


Desde los inicios del hombre éste ha intentado morir, mentir y tender. El miedo más antiguo es el miedo a tender. Los inicios del hombre se sitúan más atrás de la escalera atemporal pero antes del perro. Desde luego esto es una teoría y no puede ser demostrada con hechos irrefutables, lo que, sin embargo, no desalienta a los investigadores privados que pretenden encontrar la raíz del teldrassil. ¿Qué tan oculta se encuentra ésta? Depende de la cuneta por la que camines y la cantidad de gente que ésta soporte. Todo no es relativo, todo es dependencia. Las esferas de cristal se rompen a la mitad. Es una vibración. El inicio del hombre. Es una partida. De ajedrez se tituló campeón el campeón de ajedrez, pero su caballo no ganó. Era un gallo cuando la era terminó. Omega tres veces ha rugido al viento del centro. Se dispersa en muchos lados. Los lados circulares son fantasmas en la vía pública. La vía láctea ha perdido su lactancia, ha dejado de mamar. Es un ejercicio, desde luego que lo es. Lo que es no se es por ser, pero se deja de ser una vez sido. Nodos capitales. Triunfos lumbares. Lumber es una palabra extranjera y tramposa. De robar canciones o cariño. De mentes tan gastadas como suela del zapato tercero. Yo te quería, pero no quería dibujar cadenas para ti.

martes, 30 de diciembre de 2008

Serpientes Estelares.


Sois un cosmos de manchas estelares sobre mi hombro fracturado.

Las serpientes aladas han de construir el pilar ardiente de mi brazo, de mi brazo que pare al naufragio de mi mano, de mi mano que cobija la caldera añeja de mis ideas, de mis ideas que se queman los ojos con el suspiro rebelde que no pudiste crucificar.

Sois el desierto en vela, nadando en la brisa extranjera.

Las vistas destrozadas han de bailar nuestras vidas, han de cazarnos con leches galácticas y han de tirarnos con las deshonras de abril.

Sois el planeta oscuro, distante y lunar.

Los felinos del amanecer cerrarán sus zarpas para sofocarnos con la angustia púrpura, con la arena derretida entre los cabellos del herrero, con la palabra ahogada en un temblor de tus ojos.

Sois Simona de la Aguada Clara, sois el misterio y la uva. Sois Simona de la Sierpe en Flor, sois el orgasmo y la mordedura.

Sois Simona de las Amapolas Muertas, sois la sangre…

Y también la luna.